La epidemia de ébola que afecta el este de la República Democrática del Congo (RDC) continúa expandiéndose, registrando un incremento constante en el número de contagios y extendiéndose hacia nuevas áreas geográficas, según advirtió este viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS). El último reporte del Ministerio de Salud congoleño contabiliza 676 casos confirmados y 136 personas fallecidas a causa de la cepa Bundibugyo. Esta variante se caracteriza por ser poco común y carecer, hasta la fecha, de vacunas o tratamientos médicos autorizados para su combate.
La provincia de Ituri, en el noreste del país, concentra la gran mayoría de las infecciones; sin embargo, los equipos médicos ya han detectado la presencia del virus en 34 zonas sanitarias distribuidas entre Ituri, Kivu del Norte y Kivu del Sur. Olivier le Polain, jefe de la unidad de Epidemiología y Análisis para Intervenciones de la OMS, explicó desde la localidad de Beni que la aparición casi diaria de casos en nuevos sectores evidencia que la magnitud real de la emergencia podría ser superior a la reportada, impulsada además por la alta movilidad de la población civil.
La respuesta humanitaria y sanitaria enfrenta serios obstáculos debido al debilitamiento del sistema de salud local y a la persistente inseguridad en las provincias afectadas. A pesar de que el personal congoleño cuenta con una sólida experiencia en la gestión de brotes anteriores, persisten “puntos ciegos” en las regiones de alto riesgo donde el alcance exacto de la enfermedad es incierto. Como aspecto positivo, la OMS destacó una mejoría en el rastreo de contactos, logrando identificar y monitorear correctamente a algo más del 70% de las personas expuestas, mientras que en la vecina Uganda la agencia de la Unión Africana declaró que la situación ya se encuentra bajo control.








