El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el lunes que el estrecho de Ormuz estará “completamente abierto” a partir de este viernes. La declaración se produjo inmediatamente después de que Washington y Teherán hicieran público un acuerdo preliminar diseñado para poner fin a las hostilidades bélicas en Oriente Medio. Según detalló el mandatario norteamericano, las embarcaciones comerciales y los buques cargados de petróleo ya han comenzado a transitar de forma regular por este paso marítimo, catalogado como una de las arterias más estratégicas del planeta para el abastecimiento de crudo y gas natural.
El bloqueo de Ormuz por parte de Irán desde el estallido del conflicto había generado una severa parálisis logística que disparó la inflación global y despertó alarmas sobre la escasez de suministros energéticos y materias primas clave, como los fertilizantes para la agricultura. El anuncio de su reapertura generó un alivio inmediato en los mercados financieros; las principales bolsas de valores del mundo registraron una tendencia al alza, mientras que los precios del petróleo sufrieron un retroceso de aproximadamente el 5 %, replegándose tras haber quebrado la barrera de los 110 dólares por barril en los momentos de mayor tensión.
Aunque los pormenores del acuerdo bilateral de cese al fuego se mantienen bajo reserva, las cancillerías de ambos países confirmaron que se ha fijado un plazo máximo de 60 días para iniciar mesas de diálogo formal. Dichas negociaciones apuntan a estructurar un pacto definitivo que resuelva temas de alta sensibilidad geopolítica, incluyendo las sanciones económicas impuestas a Teherán y el desarrollo de su programa nuclear. Por su parte, las autoridades de Irán catalogaron el avance como un éxito regional, aunque recalcaron que mantienen una profunda desconfianza hacia la administración estadounidense y que el entendimiento es solo un paso inicial en la distensión de la zona.








