La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó la transición de condiciones neutrales a un estado inicial asociado al fenómeno de El Niño en el océano Pacífico Ecuatorial, tras registrar una anomalía térmica superior a los 0.5 grados centígrados. Sin embargo, el Comité Erfen y expertos locales aclararon que este aviso no implica efectos inmediatos para Ecuador ni define la magnitud del evento. Científicos de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) explicaron que se requiere un monitoreo continuo de al menos cinco meses para oficializar el fenómeno y consolidar el Índice Oceánico Relativo de El Niño, por lo que resulta prematuro atribuir las lluvias actuales a este proceso atmosférico.
Los modelos internacionales estiman un 63% de probabilidad de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte en su etapa de mayor madurez hacia finales de 2026, proyectando sus primeros efectos locales entre octubre y diciembre. A pesar de que antecedentes como los periodos 2015-2016 y 2023-2024 demostraron que la presencia de El Niño no siempre deriva en daños severos para la costa ecuatoriana, las autoridades mantienen activa una alerta amarilla preventiva. Los especialistas instaron al Gobierno, los municipios y la ciudadanía a acelerar las obras de infraestructura, limpieza de drenajes y planificación urbana para mitigar los riesgos derivados del mal uso del suelo ante un eventual invierno intenso.








