La presencia y control informal que ejercen los denominados ‘cuidacarros’ sobre los espacios de libre parqueo en Guayaquil continúa generando malestar e inseguridad entre los conductores. En calles céntricas de alta concurrencia, como Víctor Manuel Rendón, Aguirre, Chimborazo y Clemente Ballén, es habitual observar a personas que apartan espacios públicos utilizando sillas o conos, exigiendo un pago económico obligatorio a los usuarios a cambio de permitirles estacionar. Quienes frecuentan el casco comercial de la urbe denuncian que la falta de alternativas libres los obliga a negociar tarifas arbitrarias bajo amenazas veladas sobre la integridad física de sus vehículos.
Esta problemática, extensiva a ciudadelas como Urdesa, Alborada y Kennedy Norte, reactivó las demandas ciudadanas dirigidas a las autoridades municipales para que se implementen sistemas de regulación y operativos permanentes de ordenamiento. Frente a los reclamos por la escasa rotación vehicular y la inacción en la vía pública, la alcaldesa subrogante de Guayaquil, Tatiana Coronel, informó que la empresa pública Segura EP se encuentra estructurando un plan de acción para abordar la problemática. La ciudadanía insiste en la necesidad de replicar medidas de control efectivas, el retiro de las estructuras de reserva ilegal y el ordenamiento de los cuidadores para recuperar el libre acceso a las calles de la ciudad.








