El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, asumirá oficialmente la jefatura de Estado el próximo 7 de agosto para el periodo presidencial que se extenderá hasta 2030. No obstante, su investidura marcará un quiebre histórico con la tradición democrática del país: a diferencia de sus antecesores, quienes habitualmente se han juramentado en la emblemática plaza de Bolívar en el centro de Bogotá, el nuevo mandatario anunció que prestará juramento en una guarnición militar cuyo emplazamiento exacto se mantiene bajo estricta reserva por motivos de seguridad, debido a las amenazas que recibió durante la campaña electoral.
De la Espriella detalló que busca una ceremonia estrictamente solemne que rinda homenaje a los soldados y policías de la nación, rechazando tajantemente las celebraciones, cócteles o lujos protocolarios tradicionales. Aunque diversas fuentes locales apuntan a que el acto institucional podría desarrollarse en un batallón de la región Caribe, el líder político enfatizó que su gestión estará marcada por un “cambio de orden” enfocado en gobernar desde la periferia con recorridos semanales por las regiones, reduciendo además los viajes internacionales para dedicarse por completo a la administración del territorio colombiano.








