Una insólita historia volvió a rodear al Mundial 2026 luego del empate sin goles entre Inglaterra y Ghana. Un brujo ghanés, identificado en medios internacionales como Nana Kwaku Bonsam, afirmó haber realizado un ritual para afectar el rendimiento del delantero Harry Kane durante el encuentro.
Según sus declaraciones, el objetivo del supuesto “hechizo” no habría sido causar daño físico al capitán inglés, sino limitar su capacidad de marcar goles en el partido. Tras el encuentro, en el que Kane tuvo una actuación discreta y no logró anotar, el espiritualista aseguró que su trabajo había tenido efecto.
Sin embargo, posteriormente el mismo personaje afirmó haber “liberado” al atacante del hechizo, argumentando que ya había cumplido su propósito y que no mantenía ninguna intención negativa hacia el jugador. También señaló que su acción formaba parte de prácticas espirituales tradicionales que, según él, influyen en el desarrollo de ciertos eventos deportivos.
La historia ha generado gran repercusión en redes sociales y medios internacionales, donde se debate entre la superstición y el azar deportivo. Mientras tanto, Harry Kane y la selección inglesa no han realizado comentarios oficiales sobre estas declaraciones y se mantienen enfocados en su próximo partido del torneo.
El episodio se suma a otras narraciones similares que han acompañado grandes competencias internacionales, donde el fútbol y las creencias populares suelen cruzarse en medio de la tensión competitiva.








