Una vacuna experimental dirigida a la mutación del gen KRAS, uno de los factores genéticos más comunes detrás del desarrollo del cáncer de páncreas, resultó segura y logró generar respuestas inmunitarias duraderas en personas con alto riesgo de padecer la enfermedad. Los resultados provienen de un ensayo clínico en fase 1 con 20 participantes y fueron publicados en Cancer Discovery, la revista de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer. De acuerdo con los autores del estudio, el hallazgo representa la primera demostración en humanos de que una vacuna orientada al KRAS puede activar de forma segura defensas a largo plazo, abriendo la puerta a una estrategia preventiva inédita para este tipo de tumores.
Detrás de la investigación se encuentran científicos del centro oncológico Kimmel de la Universidad Johns Hopkins y de su centro Skip Viragh para el cáncer de páncreas, en Estados Unidos. El adenocarcinoma ductal pancreático —el tipo más frecuente de cáncer de páncreas— es un tumor sumamente agresivo que suele diagnosticarse en etapas avanzadas y presenta una baja tasa de supervivencia a cinco años. Dado que aproximadamente el 10% de los casos se asocian a una predisposición hereditaria por mutaciones patogénicas transmitidas de padres a hijos, y que la enfermedad evoluciona gradualmente a partir de lesiones precursoras, los investigadores buscaron un método para intervenir de manera temprana.
El estudio evaluó la vacuna mKRAS-VAX, una fórmula basada en péptidos diseñada para que el sistema inmunitario reconozca y destruya las células portadoras de las seis mutaciones mKRAS más comunes antes de que se transformen en tejido maligno. Los 20 participantes del ensayo —todos con predisposición hereditaria y alguna anomalía pancreática identificada por imágenes— recibieron cuatro dosis del fármaco a lo largo de 13 semanas entre abril de 2022 y febrero de 2026.
Los datos clave del monitoreo clínico revelaron los siguientes resultados:
- Alta activación inmunitaria: El 90% de los participantes (18 de 20) desarrollaron una respuesta significativa, multiplicando por 18,2 veces la presencia de células T específicas contra el KRAS mutante.
- Memoria celular a largo plazo: Los análisis confirmaron la generación de respuestas de células T tanto CD4-positivas como CD8-positivas, creando clones de memoria que siguieron siendo detectables en la sangre hasta dos años después de la inoculación.
- Seguridad clínica: Todos los efectos adversos registrados se clasificaron como leves o moderados, destacando únicamente cuadros de fatiga y síntomas similares a los de la gripe.
- Ausencia de malignidad: Tras un seguimiento medio de 16,5 meses, ninguno de los pacientes desarrolló cáncer ni lesiones de alto riesgo que requirieran cirugía, observándose además una mayor tasa de reducción o resolución en el tamaño de los quistes pancreáticos preexistentes.
A pesar del éxito del estudio como prueba de concepto, los autores aclararon que el ensayo se diseñó principalmente para evaluar la seguridad y los mecanismos de defensa, mas no para determinar de forma concluyente si previene el cáncer de páncreas. El reducido tamaño de la muestra y el periodo de seguimiento relativamente corto imponen límites sobre su eficacia clínica definitiva. Elizabeth Jaffee, coautora principal del estudio, resumió que, si bien queda un largo camino por recorrer y más ensayos clínicos por ejecutar, los resultados confirman de forma sólida que el sistema inmunitario se está activando hacia un enfoque preventivo en el que no se había profundizado antes.








