En el Distrito Metropolitano de Quito residen al menos 72 020 personas con discapacidad, según los registros oficiales del Conadis, quienes enfrentan severos obstáculos cotidianos para desplazarse por la ciudad. Recorridos por zonas del hipercentro, el norte, el sur y el Centro Histórico evidencian un panorama caracterizado por veredas deterioradas, adoquines levantados, guías podotáctiles dañadas y ocupación del espacio peatonal por el comercio. Esta problemática restringe el derecho a una movilidad segura no solo para este sector de la población, sino también para adultos mayores y peatones en general.
En sectores de alto tránsito como la avenida República del Salvador, dirigentes vecinales y moradores señalan que el mal estado de las aceras genera un peligro constante de caídas y accidentes. A las deficiencias estructurales en las vías peatonales se suman problemas de hundimientos asociados a plagas de roedores en las salidas de establecimientos comerciales, así como la falta de coordinación entre las dependencias municipales para dar respuesta a los requerimientos de reparación. Asimismo, los habitantes denuncian que el comercio informal y el abandono de los sitios de paso reducen la autonomía de las personas que utilizan sillas de ruedas o presentan limitaciones físicas.
A pesar de que el Municipio de Quito sostiene que ejecuta planes de rehabilitación que incluyen rampas, piso podotáctil y rediseño de veredas, los ciudadanos afirman que los trabajos preventivos resultan insuficientes. Esta situación se extiende al sistema de transporte público como el Trolebús y la Ecovía, donde aun con adaptaciones en las estaciones, existen distanciamientos significativos entre las plataformas y las unidades al momento del abordaje. La administración municipal ha incluido la mejora de la caminabilidad y el mantenimiento de infraestructura accesible dentro de sus metas proyectadas en el Plan Metropolitano de Desarrollo.








