Una investigación conjunta desarrollada por el Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO), la UISEK, la UEES, el INDOT y centros académicos de Chile y España evidenció serias desigualdades en el sistema nacional de trasplantes. Tras analizar los registros de 6.523 pacientes inscritos entre 2010 y 2022, el estudio determinó que el 21,3 % de las personas que esperaban un órgano sólido falleció sin recibirlo, siendo la situación especialmente crítica en los pacientes hepáticos, cuya mortalidad en lista de espera alcanzó el 38 %. La demanda estuvo encabezada por trasplantes de córnea con un 59 % y renales con un 35,7 %, mientras que los procedimientos de hígado representaron el 4,9 % y los de corazón y pulmón menos del 1 %.
El informe alerta sobre un marcado centralismo en la atención de salud pública, debido a que el 90,3 % de los inscritos provenía de sectores urbanos y apenas un 9,7 % de zonas rurales. Esta disparidad responde a que los centros acreditados para la realización de trasplantes se concentran únicamente en Quito, Guayaquil y Cuenca, complicando la transferencia y referencia médica de los habitantes de provincias alejadas. A pesar de los retrocesos experimentados durante la pandemia de COVID-19 y la permanente brecha entre oferta y demanda de órganos, los investigadores destacaron que la tasa de éxito postoperatorio y supervivencia en los pacientes que lograron acceder a la intervención continuó siendo favorable.








