El Cuerpo de Bomberos de Quito (CBQ) y el cabildo capitalino activaron el Plan Fuego 2026 con un presupuesto de 7,5 millones de dólares, orientado a mitigar el impacto de los incendios forestales en el Distrito Metropolitano. La iniciativa responde a la recurrencia de estos eventos naturales, como el registrado el pasado 18 de julio en el sector Otón de Vélez, parroquia Yaruquí, donde las brigadas tardaron alrededor de tres horas en controlar una línea de fuego de 600 metros en una zona encañonada. Para este año, las autoridades han identificado 51 sectores susceptibles, incluyendo parroquias como Puembo, Pifo, Tumbaco, Nayón y el Valle de los Chillos, donde se ejecutan labores de limpieza de vegetación, creación de cortafuegos e instalación de gabinetes forestales comunitarios.
La estrategia municipal para el periodo estival se articula en tres ejes centrales: prevención, mitigación y respuesta con monitoreo permanente. Desde el mes de marzo se imparten capacitaciones en planteles educativos y comunidades para evitar flagelos provocados por actividades recreativas o quemas agrícolas. En el ámbito operacional, 100 bomberos forestales realizan patrullajes constantes con camionetas y bombas de alta presión, respaldados por la flota de las 27 estaciones de la ciudad, un helicóptero y 10 drones. Asimismo, se trabaja en coordinación con la Agencia Metropolitana de Control para sancionar a los responsables de conatos, concentrando los esfuerzos entre los meses de julio y octubre, cuando se registra la mayor frecuencia de emergencias.
El incremento del riesgo en la región interandina está condicionado por el comportamiento del fenómeno de El Niño, según advirtió el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi). A diferencia de los efectos habituales en la Costa, este evento atmosférico genera en la Sierra un escenario de sequías prolongadas, incremento de temperaturas y deshidratación de la cubierta vegetal. El alcalde Pabel Muñoz señaló que la preparación institucional busca evitar los estragos sufridos en años anteriores, combinando la intervención técnica del cuerpo de socorro con la autoprotección ciudadana frente a las condiciones climáticas adversas.








