El incremento en la intensidad proyectada para el fenómeno de El Niño en 2026 ha encendido las alarmas en Manta, donde los pobladores han comenzado a abastecerse de tanques y recipientes plásticos ante la inminencia de probables suspensiones del servicio de agua potable. Tras la elevación de los niveles de alerta a una fase de preparación obligatoria por parte del comité Erfen, sectores históricamente vulnerables como el barrio Miraflores recuerdan el impacto de anteriores inviernos y buscan alternativas de almacenamiento de emergencia frente a posibles desbordamientos y desabastecimientos.
Los comercios de la zona urbana registran un incremento paulatino en las cotizaciones y ventas de recipientes de reserva, cuyos costos fluctúan entre los 27 dólares para unidades de 220 litros y los 150 dólares para depósitos de 1.100 litros. La alta preferencia por tanques de plástico se mantiene desde el terremoto de 2016 como sustituto de las cisternas tradicionales. De acuerdo con el sector comercial local, la demanda tiende a aumentar conforme se aproximen las precipitaciones y se evidencien las primeras afectaciones de la temporada.
La Empresa Pública Aguas de Manta (EPAM) precisó que la interrupción del suministro invernal responde a limitaciones técnicas para potabilizar agua cruda cuando las crecientes de los ríos aumentan desmedidamente los niveles de turbiedad y sedimentos en las captaciones de Caza Lagarto y El Ceibal. Como respuesta preventiva, la entidad efectúa el acopio de insumos químicos para tratar el líquido en condiciones complejas y trabaja en la conformación de un banco de bombas de repuesto para sustituir de inmediato los equipos dañados por la erosión de arena en los sistemas de bombeo.








