La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) anunció la prohibición de importar nuevas versiones de robots humanoides, cuadrúpedos autómatas e inversores eléctricos de fabricación extranjera. El presidente del organismo, Brendan Carr, argumentó que la disposición busca blindar las cadenas de suministro críticas y la infraestructura nacional frente a vulnerabilidades informáticas y eventuales interrupciones operativas. La restricción abarca también a los equipos inversores de energía, fundamentales para conectar sistemas renovables, redes eléctricas y centros de datos.
La medida impacta de forma directa a la industria tecnológica de China, país que concentra cerca del 85 % del mercado global de robótica humanoide. Desde la perspectiva de Washington, la presencia de sensores, cámaras y sistemas de comunicación en estos dispositivos plantea riesgos de espionaje o sabotaje si son desplegados en sectores estratégicos. Frente a esto, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino calificó la regulación como un acto proteccionista y acusó a la administración estadounidense de instrumentalizar la seguridad nacional para frenar el avance de sus empresas.
El veto introduce un nuevo punto de fricción bilateral en el ámbito de la alta tecnología en vísperas del encuentro previsto para septiembre entre el mandatario estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping. Pese a que las restricciones buscan proteger a los desarrolladores locales de la competencia de costos, analistas internacionales sostienen que la medida no detendrá el crecimiento del sector robótico chino, respaldado por una sólida demanda interna y por su expansión hacia otros mercados de exportación.








