El balance del potente terremoto registrado esta semana en el suroeste de Japón aumentó a 28 muertos, según confirmó este jueves el portavoz del gobierno, Minoru Kihara. La afectación se concentra principalmente en la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, donde el movimiento telúrico destruyó viviendas, colapsó puentes y dejó a decenas de miles de hogares sin energía ni agua potable. Las labores de búsqueda se enfocan en la ciudad de Kashima, donde se intenta rescatar a un número indeterminado de trabajadores atrapados en un centro comercial que sufrió una explosión y posterior colapso poco después del sismo principal.
La emergencia en la zona se ha visto agravada por una ola de calor estival con temperaturas superiores a los 35 °C y continuas réplicas que mantienen en alerta a la población. Además de la tragedia en el centro comercial, en la ciudad de Yatsushiro se confirmaron cinco decesos tras el derrumbe de parte de una chimenea en una planta industrial. Los organismos de socorro trabajan contra el tiempo para restablecer los servicios de luz y suministro de agua, mientras los habitantes hacen filas para conseguir alimentos, combustible y provisiones para sobrellevar la crisis.
El evento sísmico tuvo una magnitud estimada entre 6,8 y 7,1 según diferentes organismos internacionales y golpeó a una zona con antecedentes trágicos tras los terremotos sufridos en 2016. Debido a su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico, el archipiélago nipón registra cientos de eventos telúricos al año, por lo que las autoridades mantienen estrictos protocolos de respuesta mientras continúan la remoción de escombros en las áreas más impactadas.








