El tránsito peatonal por el centro de Guayaquil, especialmente en la arteria comercial de la avenida 9 de Octubre y sus cruces adyacentes, exige a la ciudadanía caminar con extrema precaución debido al evidente deterioro del suelo y del mobiliario urbano. Un recorrido por la zona permitió constatar la presencia de diversos obstáculos —como pernos sobresalientes en la base de postes, tapas de alcantarillado desniveladas o fracturadas y adoquines faltantes— que incrementan el riesgo de caídas y tropiezos para miles de personas que frecuentan la zona diariamente por trabajo o compras.
Entre las situaciones de mayor peligro reportadas en el sector destacan puntos críticos como la calle Escobedo, donde permanecen expuestas varillas metálicas al nivel del tobillo tras el retiro de un contenedor de basura. De forma similar, en la calle Boyacá, cerca del cruce peatonal, la cubierta de una caja de registro eléctrico luce hundida y con bordillos de concreto desprendidos, justo en una intersección de alto tráfico donde los transeúntes suelen apresurar el paso para cruzar.
Los comerciantes y usuarios frecuentes manifestaron su preocupación por el impacto de esta infraestructura deficiente, señalando que los adultos mayores son el grupo más vulnerable ante posibles accidentes. Testimonios locales atribuyen el daño progresivo tanto al desgaste natural y reparaciones poco duraderas, como al vandalismo y sustracción de piezas metálicas en la vía pública para su posterior comercialización. Ante esto, la comunidad solicita un mantenimiento continuo y la colocación de señalización preventiva para evitar percances mayores, en especial durante la temporada de lluvias cuando los desniveles quedan ocultos por el agua.








