Unas 2,4 millones de jóvenes afganas se encuentran actualmente privadas de educación secundaria desde el retorno de los talibanes al poder hace cinco años, según un nuevo informe de la Unesco. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura reveló que solo en 2026 la cifra de niñas afectadas aumentó en 200.000 respecto al año anterior, advirtiendo que de mantenerse las restricciones la cifra podría escalar a cuatro millones para el año 2030, borrando así dos décadas de avances continuos en materia de acceso educativo.
Durante una rueda de prensa, Hoda Jaberian, coordinadora de programas de educación en situaciones de emergencia, condenó enérgicamente estas medidas y exigió el restablecimiento inmediato e incondicional del derecho a la educación, el trabajo y la libre movilidad para las mujeres. Afganistán se mantiene como el único país del mundo donde la enseñanza secundaria y superior está prohibida de forma estricta para el género femenino, una situación que el organismo califica como una grave violación a los derechos humanos fundamentales.
La Unesco subrayó además que este veto educativo se enmarca en una crisis escolar generalizada, donde más de la mitad de la población infantil en edad primaria no asiste a las aulas y el 90 % de los niños de diez años carece de comprensión lectora básica. A las consecuencias sociales se suma un impacto financiero devastador, pues el informe estima que la exclusión de las mujeres del sistema educativo representará una pérdida acumulada de 9.600 millones de dólares para la ya golpeada economía afgana de aquí al año 2066.








