La ola de incendios que golpea Europa muestra las primeras señales de alivio en varios frentes del continente. En Bélgica, la aparición de lluvias este lunes ha facilitado las labores de contención en el parque natural de Hautes Fagnes, donde cerca de 500 bomberos y militares luchan contra el peor fuego registrado en la historia moderna del país, tras devastar unas 3000 hectáreas en la frontera con Alemania. De forma paralela, las autoridades de Grecia informaron que los incendios declarados en la isla de Salamina, muy cerca de Atenas, han quedado bajo control después de provocar dos víctimas mortales y obligar a la evacuación por mar de casi 600 personas.
A pesar de los avances en el norte y sureste del continente, la emergencia hídrica y forestal mantiene en alerta a la Península Ibérica. En Portugal, casi 600 efectivos combaten dos focos de gravedad en las regiones norteñas de Torre de Moncorvo y Ponte de Lima. Por su parte, España continúa en estado de máxima precaución tras confirmarse el fallecimiento de un efectivo de la Unidad Militar de Emergencias en Aragón, en un operativo desplegado contra un incendio que afectó a más de 16600 hectáreas, aunque el perímetro del fuego en dicha zona y otro foco en Huelva comienzan a dar muestras de estabilización.
En el ámbito político y social, la devastación provocada por las llamas también ha generado tensiones institucionales en territorio francés. El primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, anunció medidas de emergencia durante su visita a la región de Gironda, prometiendo la agilización de licencias de construcción en un plazo de un mes para reconstruir las viviendas destruidas por el megaincendio de julio. Sin embargo, la comitiva gubernamental fue recibida con abucheos y protestas por parte de decenas de vecinos en la localidad de Le Porge, quienes manifestaron su malestar por la gestión de la crisis que destruyó casi 200 hogares en la zona.








