El nuevo rey de Noruega, Haakon VIII, prestó juramento constitucional este martes ante el Parlamento en la primera gran ceremonia oficial de su reinado. La jornada estuvo marcada por un profundo tono de luto tras el fallecimiento del rey Harald V y por la notable ausencia de la reina Mette-Marit, quien no pudo asistir al encontrarse bajo observación médica debido a complicaciones en la recuperación de su reciente trasplante de pulmón.
En lugar de la reina, el asiento junto al trono lo ocupó la princesa heredera Ingrid Alexandra, de 22 años, vistiendo un sobrio vestido negro de largo completo, redecilla sobre el rostro y como único adorno sus condecoraciones y delicados aretes. La austeridad del atuendo de la joven heredera evocó inmediatamente a la prensa internacional la imagen de su abuela, la reina Sonia, durante el juramento de Harald V en 1991.
A sus 53 años, Haakon VIII asumió la jefatura de Estado de una monarquía parlamentaria donde el rol del soberano es eminentemente ceremonial y representativo. El trono noruego mantiene la norma de primogenitura absoluta, asegurando a la princesa Ingrid Alexandra como la primera en la línea de sucesión de la corona.








