El océano Pacífico atraviesa una jornada meteorológica crítica con la presencia simultánea de dos poderosos huracanes y una tormenta tropical en constante fortalecimiento. El huracán Lowell ha alcanzado la categoría 5, la máxima en la escala de intensidad, mientras avanza con rumbo oeste seguido de cerca por el huracán Karina, de categoría 4. Aunque el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos prevé que ambos ciclones se mantengan alejados de las costas de Hawái, las marejadas generadas por el sistema principal ya se propagan hacia el norte y podrían ocasionar condiciones marítimas peligrosas en el archipiélago durante los próximos días.
Detrás de este par de huracanes avanza la tormenta tropical Marie, localizada a pocos cientos de kilómetros de las costas mexicanas y con altas probabilidades de convertirse en un nuevo huracán en las próximas horas. Esta inusual secuencia de tres tormentas consecutivas encuentra su fuerza en el drástico aumento de la temperatura del agua provocado por un episodio de El Niño de gran magnitud. De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, existe un 69 por ciento de probabilidades de que el evento actual se consolide como el más intenso jamás registrado desde que se tienen métricas.
Este fenómeno se desencadena cuando los vientos alisios sufren un debilitamiento temporal, lo que permite que las masas de agua cálida del Pacífico occidental se desplacen hacia el este y emerjan a la superficie. Al sostenerse estas temperaturas elevadas durante varios meses, la generación de tormentas en la zona aumenta de forma drástica, alterando los patrones climáticos a nivel global con sequías e inundaciones en distintas regiones. Si bien la comunidad científica coincide en que el cambio climático global amplifica los impactos de este proceso, continúan las investigaciones para determinar en qué medida influye directamente en el fortalecimiento del propio fenómeno de El Niño.








