En el norte de Quito, el instituto Genios y Sabios aplica un programa extracurricular orientado al desarrollo de la intuición y la creatividad en niños y adultos a través de dinámicas ejecutadas con los ojos completamente vendados. Los participantes llevan a cabo tareas como identificar lecturas, seleccionar colores específicos dentro de recipientes, ordenar piezas de madera, pintar y jugar fútbol sin utilizar la vista. De acuerdo con el CEO de la institución, Juan Albarracín, la metodología se basa en la neuroplasticidad compensatoria, un proceso mediante el cual la restricción de un sentido estimula al cerebro a potenciar otras herramientas sensoriales y a equilibrar el trabajo de ambos hemisferios cerebrales.
El centro busca posicionarse como una alternativa complementaria a la educación tradicional para enfocar el aprendizaje en el ámbito ser de los estudiantes, prestando especial atención a niños con alto coeficiente intelectual o habilidades divergentes. Entre sus dinámicas avanzadas, el programa incluye prácticas de percepción sensorial en parejas, donde los alumnos intentan descifrar información visual a través de la concentración y el estímulo táctil o energético. Con sede en la urbanización El Condado, la iniciativa mantiene abiertos sus talleres para fomentar la capacidad de respuesta y la toma de decisiones basada en la percepción más allá del sentido de la vista.








