Las muertes por cáncer atribuibles al consumo de alcohol en Estados Unidos experimentaron un incremento alarmante al pasar de 11361 en 1990 a 23126 en 2023, de acuerdo con una investigación basada en tres décadas de datos del Estudio de la Carga Global de Enfermedad. El trabajo, difundido por The Lancet Regional Health – Americas, evidencia que el impacto de este factor de riesgo creció en la mayoría de las neoplasias analizadas, asociándose principalmente a tumores de hígado, mama, colon, recto, estómago, páncreas, próstata y cuello. Entre todos ellos, el cáncer de hígado registró el aumento más drástico en la proporción de fallecimientos relacionados con la ingesta alcohólica, alcanzando un 113,9%.
El informe precisa que la afectación no es uniforme entre la población, mostrando tasas de mortalidad considerablemente más altas en hombres respecto a las mujeres y en adultos mayores de 55 años en comparación con los grupos más jóvenes. En el segmento de mayor edad, el cáncer hepático resultó ser el más letal en varones, mientras que la neoplasia mamaria ocupó el primer lugar en mujeres. En contraparte, entre los 20 y 54 años, el cáncer colorrectal encabezó las cifras en hombres y el de mama se mantuvo como la principal causa de decesos relacionados en la población femenina.
Frente a este escenario, los expertos subrayan que el peligro oncológico no se limita a los excesos, pues el consumo de tan solo una bebida estándar diaria puede desencadenar daños biológicos severos. Según el Instituto Nacional del Cáncer, el cuerpo metaboliza el alcohol en acetaldehído, un compuesto que deteriora el ADN e impide su reparación, además de propiciar procesos inflamatorios y desbalances hormonales. Ante esta evidencia, el equipo investigador liderado por el doctor Chinmay Jani enfatizó la urgencia de fortalecer las campañas de prevención e instó a la ciudadanía a reducir la ingesta al nivel más bajo posible para mitigar los riesgos.








