Un equipo de investigadores liderado por la científica planetaria Adeene Denton ha planteado una nueva perspectiva sobre la hipótesis del gran impacto, sugerencia según la cual la Luna nació tras la colisión de un cuerpo del tamaño de Marte, denominado Theia, contra la Tierra primitiva. La investigación, publicada en The Astrophysical Journal Letters, incorporó la temperatura interna de ambos objetos como un factor clave en el proceso. Dado que los cuerpos más calientes se deforman con mayor facilidad, el calor acumulado desde su formación habría influido directamente en la velocidad de la colisión y en la distribución de los materiales expulsados al espacio.
A través de modelos computacionales, los científicos descubrieron que bajo condiciones térmicas elevadas, la acumulación de escombros dio lugar a una Luna intacta en aproximadamente 300 minutos. De acuerdo con los hallazgos, una Theia más fría habría resistido el choque permitiendo una formación gradual, mientras que el escenario de alta temperatura provocó la destrucción casi total del objeto impactante. Los resultados indican además que el satélite estaría compuesto de forma predominante por material del manto de Theia junto a una menor proporción terrestre, lo que aportará nuevos datos para precisar la fecha exacta en que ocurrió este evento cósmico.








