El Comando Sur de Estados Unidos informó este 8 de septiembre sobre la interceptación y posterior hundimiento del barco pesquero ecuatoriano Don Rufo en aguas del Océano Pacífico. De acuerdo con la versión militar estadounidense, la nave operaba como una estación de reabastecimiento de combustible para actividades de narcotráfico vinculadas a la banda criminal Los Choneros y al Cartel de Sinaloa. Tras la destrucción del buque, las autoridades norteamericanas difundieron imágenes del procedimiento y confirmaron que la tripulación intervenida fue entregada a las instituciones correspondientes en Ecuador.
Este hecho constituye la sexta embarcación pesquera destruida por las fuerzas armadas norteamericanas desde el pasado 28 de agosto, en el marco de acciones coordinadas con el gobierno de Daniel Noboa. Sin embargo, la efectividad de las acusaciones ha generado cuestionamientos en el ámbito legal ecuatoriano. Familiares y defensas de los pescadores rechazan cualquier nexo con el crimen organizado, escenario respaldado por recientes fallos judiciales donde un juez otorgó la libertad a 28 marineros por falta de evidencias, mientras que otros 32 recibieron medidas sustitutivas en medio de procesos por presunta asociación ilícita.
Actualmente, la Armada del Ecuador gestiona el retorno a Manta de los pescadores involucrados en los últimos abordajes, al tiempo que mantiene la búsqueda de diez marineros del Don Rufo cuya ubicación se desconoce tras la intervención militar. Estos operativos marítimos coinciden con la llegada a Quito del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, prevista para este miércoles en el contexto de una gira regional enfocada en fortalecer la cooperación bilateral contra el crimen transnacional.








