La empresa tecnológica OpenAI anunció que un modelo de inteligencia artificial no lanzado públicamente logró resolver las ecuaciones de Navier-Stokes, uno de los célebres Problemas del Milenio formulados por el Clay Mathematics Institute. Las formulaciones matemáticas, que describen la dinámica de fluidos como el agua y el aire en ámbitos que van desde la predicción meteorológica hasta el diseño aeronáutico, requerían demostrar si sus soluciones mantenían coherencia a lo largo del tiempo. Según la firma creadora de ChatGPT, el sistema requirió 88 horas de cómputo intensivo y una inversión de millones de dólares para comprobar que las ecuaciones pueden fallar en determinadas condiciones temporales, respondiendo al dilema central del reto.
El hito científico generó una inmediata controversia en el ámbito académico. Pocas horas antes del anuncio, el matemático Tristan Buckmaster, de la Universidad de Nueva York, junto a Levent Alpoge, investigador de la firma rival Anthropic, publicaron investigaciones asistidas por inteligencia artificial sobre tres ecuaciones vinculadas. Buckmaster sostuvo que OpenAI recurrió al problema únicamente tras difundirse sus hallazgos iniciales y que adoptó la misma metodología desarrollada por su equipo. Por su parte, los directivos y desarrolladores de OpenAI negaron haber tenido acceso previo a los trabajos de la competencia y aseguraron haber ofrecido compartir el mérito intelectual.
Pese a que la resolución de cada Problema del Milenio contempla una recompensa de un millón de dólares, la compañía estadounidense confirmó que no reclamará el premio económico en caso de que la comunidad científica ratifique el hallazgo. El director de investigación de la entidad, Mark Chen, calificó el avance como un paso fundamental para demostrar el potencial de los sistemas avanzados en la solución de enigmas científicos históricos. De confirmarse la validez de la demostración, se trataría del segundo Problema del Milenio resuelto desde la publicación de la lista oficial en el año 2000.








