Los duques de Sussex, Harry y Meghan, decidieron cambiar de colegio a sus dos hijos, Archie y Lilibet, a pocos días de haber iniciado el año lectivo en el Reino Unido. La medida respondió a evaluaciones de su equipo privado de seguridad, el cual concluyó que no era posible garantizar el resguardo adecuado durante los desplazamientos diarios hacia el establecimiento educativo. De acuerdo con información publicada por medios británicos, los menores dejaron el centro inicial apenas dos días después del comienzo de las clases tras registrarse dudas operativas sobre la ruta empleada.
Fuentes cercanas a la familia precisaron que el cambio no obedeció a problemas con la institución de enseñanza, sino a factores logísticos como el intenso tráfico de la zona y la distancia entre el colegio y su residencia. A través de un portavoz, la pareja expresó su agradecimiento a los directivos y docentes del centro escolar saliente por la atención brindada, al tiempo que matriculó a los niños en un nuevo establecimiento donde iniciaron jornadas de prueba a comienzos de esta semana.
El traslado escolar coincide con el retorno de la familia al Reino Unido y con las deliberaciones del Comité Ejecutivo para la Protección de la Realeza y Figuras Públicas respecto a la viabilidad de restituirles esquemas de protección estatal. Asimismo, la coyuntura sigue a las declaraciones recientes del rey Carlos III, quien reiteró mediante un comunicado que Harry y Meghan mantienen su estatus de miembros no activos de la monarquía británica, sin representación formal ni títulos oficiales.








