La construcción de la solución vial en las avenidas Juan Tanca Marengo y Rodrigo Chávez González, en el norte de Guayaquil, ha reconfigurado la movilidad de conductores, trabajadores y residentes del sector. La obra, con una inversión de 13,4 millones de dólares y financiada parcialmente por el programa CAF XVI, comprende dos cuerpos elevados de 480 metros de longitud y tres carriles cada uno. No obstante, las intervenciones y los cierres viales han obligado a eliminar accesos directos desde sectores como Ciudad Colón y Urdesa Norte, forzando a los usuarios a recurrir a rutas alternas por la avenida Francisco de Orellana, Las Aguas o sectores de la Kennedy.
Las afectaciones en la circulación repercuten diariamente en los tiempos y costos de desplazamiento. Testimonios de trabajadores y conductores de la zona señalan que trayectos que anteriormente tomaban 15 minutos ahora requieren hasta media hora debido a los desvíos y la necesidad de buscar retornos distantes, generando además un incremento estimado del 10 % en el consumo de combustible. A pesar de estos contratiempos, el Municipio de Guayaquil reporta que la arteria beneficia diariamente a más de 90.000 vehículos y prevé un impacto positivo directo para 115.000 ciudadanos una vez culminados los trabajos.
Según el último informe municipal registrado en agosto de 2026, la infraestructura alcanzó un 50 % de ejecución general con el montaje de vigas sobre el segundo tramo. El cronograma oficial establece la entrega del primer cuerpo elevado para octubre de 2026, mientras que el segundo cuerpo se prevé concluir en abril de 2027 para cumplir con el plazo contractual de 20 meses. Entre tanto, comerciantes, peatones que deben caminar tramos adicionales para abordar el transporte público y residentes locales instan a acelerar los trabajos para recuperar la conectividad habitual de la zona.








