Douglas Carter, un hombre de 71 años que permaneció más de 40 años en el corredor de la muerte en Estados Unidos, fue puesto en libertad bajo fianza tras presentarse un informe forense de ADN que desacredita su implicación en el crimen. Carter había sido condenado a muerte en 1985 —y ratificado en un segundo juicio en 1992— por el asesinato de Eva Olesen en la localidad de Provo, Utah. Su defensa siempre sostuvo su inocencia, argumentando que la confesión firmada fue obtenida bajo coacción policial y que las evidencias físicas apuntaban a un sospechoso distinto.
La orden de excarcelación responde a una resolución de la Corte Suprema de Utah emitida el año pasado, en la cual se dispuso la realización de un nuevo juicio tras constatar graves faltas cometidas por los investigadores. La condena original se fundamentó únicamente en la confesión del acusado y en los testimonios de dos testigos clave; sin embargo, en 2011 ambos testigos admitieron haber sido presionados y amenazados por la policía con la deportación, además de haber recibido pagos de servicios básicos por parte de los agentes a cambio de emitir declaraciones falsas en el tribunal.
Neal Hamilton, abogado defensor de Carter, celebró la liberación de su representado al destacar que la justicia ha comenzado a reparar cuatro décadas de encarcelamiento injusto. A la espera del desarrollo de la nueva causa judicial, el informe de ADN favorable y la retractación de los testimonios clave dejan sin sustento la hipótesis inicial de la fiscalía, consolidando la salida del condenado del centro penitenciario mientras se define su situación legal definitiva.








