El multimillonario Elon Musk ha intensificado la tensión política en el marco de la guerra en Europa del Este al pedir públicamente la dimisión del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, a la par de deslindar a sus empresas de los problemas operativos sufridos por la red satelital que sostiene las defensas de Kiev. A través de su cuenta en la red social X, el director ejecutivo de SpaceX se hizo eco de los recientes pronunciamientos del presidente estadounidense Donald Trump —quien aboga por un cambio de liderazgo en la nación europea— asegurando que “es hora de que Zelenski se vaya” para detener la continuidad del conflicto. Frente a las denuncias de autoridades ucranianas sobre la ralentización y restricciones de uso en los sistemas Starshield y Starlink —fundamentales para la interceptación de misiles y el despliegue de drones—, Musk responsabilizó directamente a la administración norteamericana, precisando que el ancho de banda y la operatividad de Starshield están bajo el estricto control técnico del ejército estadounidense y de la Casa Blanca.
Por su parte, el presidente Volodimir Zelenski instó a los líderes y ciudadanos de Estados Unidos a situarse del lado de los esfuerzos de defensa para proteger vidas y no alinearse con la postura del gobierno ruso. El mandatario ucraniano alertó que la interrupción del servicio satelital compromete directamente la seguridad de la población civil frente a los bombardeos enemigos, esperando que las limitaciones registradas respondan a un fallo técnico y no a una medida deliberada. El cruce de declaraciones se produce en un escenario de fuerte presión diplomática, donde trascendió que Washington habría advertido con suspender la entrega de inteligencia militar si Kiev no cesa sus ataques con drones contra refinerías e infraestructura petrolera en suelo ruso, en medio de los acuerdos energéticos alcanzados entre la administración de Trump y Moscú para estabilizar los costos de los combustibles antes de las elecciones legislativas de noviembre.
Las restricciones al acceso satelital de Ucrania desataron inmediatas reacciones dentro de la política estadounidense. Miembros de la oposición demócrata en la Cámara de Representantes y del Comité de Relaciones Exteriores del Senado calificaron de inadmisible la limitación de la tecnología Starlink en momentos de alta vulnerabilidad operativa para las fuerzas ucranianas, recordando además al Pentágono su obligación legal de notificar al Congreso sobre cualquier cambio en la transferencia de información estratégica. Mientras tanto, en el terreno de combate, Rusia denunció un nuevo ataque ucraniano con drones contra una refinería de petróleo en la región de Riazán, registrado tras los embates rusos contra la red eléctrica ucraniana que dejaron a cientos de miles de ciudadanos sin suministro de energía.








