El ministro de Salud de Perú, Luis Dyer, lanzó una severa advertencia sobre los efectos devastadores que provocará el fenómeno climático de El Niño en el país, calificando la situación como crítica y por encima de cualquier expectativa previa. Durante una intervención televisiva, el funcionario sostuvo que el evento ambiental alcanzará una magnitud sin precedentes históricos, proyectando la fase más compleja entre noviembre y abril con lluvias torrenciales, inundaciones, desbordamientos de ríos y colapsos en la infraestructura nacional.
Ante la gravedad del escenario, respaldado por informes científicos del Estudio Nacional del Fenómeno de El Niño (Enfen), el Ejecutivo peruano hizo un llamado urgente a las poblaciones asentadas cerca de cauces y quebradas para que evacúen voluntariamente las zonas vulnerables, especialmente en el norte del territorio. Por su parte, la presidenta Keiko Fujimori confirmó que el mar registra temperaturas hasta cinco grados por encima de lo normal, superando los parámetros de los eventos de 1982 y 1997, por lo que se priorizó la intervención en 536 puntos críticos con obras de limpieza y canalización.
La contingencia nacional contempla además el despliegue de ayuda internacional y de las Fuerzas Armadas para mitigar la emergencia sanitaria e hidrológica, incluyendo el envío de un buque hospital de Estados Unidos con capacidad para mil camas, el arribo de maquinaria pesada desde Japón y la movilización de embarcaciones de la Marina de Guerra a puertos estratégicos. Paralelamente, las autoridades sanitarias se preparan para afrontar olas de calor extremo con sensaciones térmicas cercanas a los 45 grados, fenómeno que incrementará los casos por golpes de calor y afecciones asociadas.








