El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, expresó su respaldo a la decisión del Gobierno italiano de desplegar 500 efectivos militares en la ciudad para reforzar las tareas de seguridad y control del orden público. La medida se adoptó tras un encuentro sostenido con los ministros del Interior, Matteo Piantedosi, e Infraestructuras, Matteo Salvini, convocado para evaluar las consecuencias de las protestas violentas del fin de semana anterior, que derivaron en el saqueo de múltiples establecimientos comerciales en la zona céntrica de la urbe.
Durante la reunión de las autoridades se abordaron los acontecimientos del pasado fin de semana, en los que fueron identificadas más de 170 personas, en su mayoría menores de edad. En respuesta a los altercados, el Gobierno central impulsó un conjunto de acciones que contemplan la detención preventiva de individuos considerados peligrosos y la presencia militar activa en las calles. Sala reconoció la escasez de agentes al momento de los incidentes y subrayó que, si bien la prioridad inmediata es la contención de la violencia, las instituciones deberán atender de fondo el trasfondo generacional del problema.
Por otra parte, el regidor milanés manifestó su preocupación por las manifestaciones convocadas para este sábado en distintas localidades del país, señalando la posible participación de sectores anarquistas como un elemento de atención prioritaria. Las jornadas de protesta venideras representarán la primera prueba operativa para poner a evaluar la efectividad de las nuevas disposiciones de seguridad y el esquema de patrullaje militar coordinado por el Ministerio del Interior.








