Las consultas pediátricas registran un incremento de entre 20% y 30% en los casos del síndrome de manos, pies y boca en las últimas semanas. Esta infección, causada por enterovirus del grupo Coxsackie, afecta con especial frecuencia a menores de 5 años en guarderías y planteles educativos debido a su rápida propagación a través de secreciones respiratorias, saliva, heces y superficies contaminadas. Frente a la aparición de brotes locales, varias instituciones de enseñanza en zonas de Guayaquil y cantones vecinos como Daule han optado por suspender temporalmente las actividades presenciales en los niveles iniciales para frenar la cadena de contagios.
El cuadro clínico característico inicia con fiebre, decaimiento y malestar general durante los dos primeros días, para luego dar paso a la aparición de ampollas o úlceras en la boca, lengua y encías, así como ronchas o vesículas aplanadas en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Especialistas en infectología pediatra del hospital Roberto Gilbert indican que, si bien el virus no es nuevo, en los últimos años se han observado presentaciones más agresivas donde las lesiones cutáneas se extienden a brazos, piernas y glúteos. La enfermedad suele resolverse de forma espontánea en un periodo de siete a diez días sin dejar cicatrices ni marcas permanentes en la piel.
Al tratarse de una patología de origen viral que no cuenta con un tratamiento farmacológico específico, el abordaje médico se enfoca en el alivio de los síntomas mediante el uso de antipiréticos como paracetamol, lociones corporales para la picazón y una hidratación constante con líquidos fríos o alimentos blandos que faciliten la deglución. Las recomendaciones sanitarias enfatizan la importancia del lavado frecuente de manos, el aislamiento domiciliario de los niños afectados durante la fase activa del virus y la desinfección diaria de juguetes y superficies en los salones de clase para prevenir nuevos brotes.








