
Un trágico accidente aéreo registrado el pasado domingo se cobró la vida de nueve personas tras la caída e inminente explosión de una aeronave Learjet 60 en una zona residencial del área metropolitana de Palm Beach, en el sur de Florida. El avión, que había despegado desde Austin con destino a las Bahamas, se precipitó a tierra en picada cobrando la vida de los siete pasajeros y los dos miembros de la tripulación que viajaban a bordo. La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) mantiene abiertas las indagaciones para determinar si factores meteorológicos como presencia de hielo, turbulencias o un eventual fallo humano incidieron en la fatalidad.
Entre las víctimas mortales figura la familia del empresario tecnológico texano Adam Robinson —fundador de firmas como Retention.com y RB2B—, su esposa la artista ceramista Helen Sharp, y los dos pequeños hijos del matrimonio, Emma y Charlie, de 4 y 2 años de edad. En el siniestro también perdieron la vida Rachel Reed, Charmi Fehr y Anita Maria Cetina, esta última encargada del cuidado de los niños de la pareja. Tras el impacto, familiares y allegados de las víctimas expresaron su consternación pública, recordando la calidez humana y el aporte profesional de los fallecidos.
La tripulación de la aeronave privada estaba integrada por el piloto Jeffrey Gregory, de 55 años y de amplia trayectoria en vuelos chárter, y la copiloto de nacionalidad estadounidense Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, quien había obtenido su licencia aeronáutica a los 17 años. Las autoridades aeronáuticas estadounidenses continúan con el levantamiento de los restos del aparato e instrumental de vuelo para reconstruir la secuencia previa al siniestro y esclarecer los motivos de la pérdida de control de la nave.








