La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos (ECMWF) han emitido alertas sobre un calentamiento anómalo en el océano Pacífico central que podría superar los 2 °C por encima del promedio. Este fenómeno, denominado “Super Niño”, tiene el potencial de alterar drásticamente los patrones de lluvia y temperatura a nivel mundial. Históricamente, episodios de similar magnitud en 1997-1998 y 2015-2016 provocaron pérdidas económicas multimillonarias y desastres naturales severos. Las proyecciones actuales indican que las anomalías térmicas podrían alcanzar incluso los 3,3 °C hacia septiembre, lo que genera una vigilancia especial sobre la seguridad alimentaria y la gestión de recursos hídricos en América del Sur.

En el contexto regional, se prevén impactos diferenciados. Mientras que en la costa oeste del continente se anticipan lluvias intensas e inundaciones, el interior podría enfrentar periodos de sequía. En Argentina, la Bolsa de Comercio de Rosario mantiene una postura de prudencia, señalando que, aunque la tendencia hacia El Niño es clara para el segundo semestre de 2026, la intensidad final dependerá del comportamiento de otros factores como el enfriamiento del océano Atlántico. No obstante, el sector agropecuario permanece en alerta, ya que la mayor influencia del fenómeno se espera entre octubre de 2026 y marzo de 2027, coincidiendo con etapas críticas de las campañas de cultivo. Los organismos internacionales recomiendan a los gobiernos fortalecer sus políticas de gestión de riesgos ante la inminente alteración climática.








