El director general de Apple, Tim Cook, advirtió que el vertiginoso auge de la inteligencia artificial y el consecuente encarecimiento global de los chips de memoria obligarán a la compañía estadounidense a elevar los precios de sus productos. En una entrevista concedida al Wall Street Journal, el ejecutivo omitió detallar los montos específicos o el catálogo de dispositivos que se verán afectados por la medida, pero calificó el ajuste como “inevitable” debido a que la escasez de componentes y la alta demanda han vuelto insostenible la estrategia de absorber los costos de producción para proteger al consumidor.
La presión financiera responde principalmente a la edificación acelerada de centros de datos destinados a la IA generativa, infraestructura que consume masivas cantidades de memorias RAM (DRAM) y de almacenamiento (NAND). Consultoras especializadas como TrendForce y Counterpoint Research señalan que estos componentes registran incrementos trimestrales de entre el 50% y más del 90% desde finales de 2025, una tendencia alcista que se prevé que continúe de forma ininterrumpida hasta 2027. Ante este panorama, firmas de análisis de mercado calculan que Apple necesitaría añadir cerca de 270 dólares al precio base de su próximo iPhone Pro para poder preservar su margen bruto de ganancia, estimado en torno al 50%.
Este anuncio marca un cambio de postura respecto a las declaraciones emitidas por la cúpula de Apple en abril pasado, cuando se evitó confirmar una reestructuración de tarifas bajo el argumento de que continuaban analizando alternativas operativas. El impacto de esta crisis de suministros no es exclusivo del fabricante del iPhone; en el mismo periodo, gigantes tecnológicos como Microsoft anticiparon un impacto adverso de hasta 25.000 millones de dólares derivado de la inflación en la cadena de componentes electrónicos. La expectativa del mercado se concentra ahora en el mes de septiembre, ventana en la que se prevé la presentación de la nueva gama iPhone 18.








