Tres personas fallecieron este martes en las regiones de Moscú, Tver y Bélgorod a consecuencia de una serie de ataques nocturnos perpetrados por drones ucranianos, según informaron las autoridades locales de esos distritos. El gobernador de la región moscovita, Andréi Vorobiov, detalló que una de las víctimas fue un bebé de seis meses que se encontraba en una vivienda particular que quedó completamente destruida por el impacto de una de las aeronaves no tripuladas, un hecho en el que también resultaron heridos varios miembros de su familia. En total, las fuerzas de defensa aérea rusas reportaron el derribo de más de 60 drones sobre el territorio de la capital durante la madrugada.
Por otra parte, los reportes oficiales confirmaron que las otras dos muertes civiles se registraron de forma individual en la provincia fronteriza de Bélgorod y en la región de Tver, adyacente a Moscú. Ante la magnitud de la ofensiva aérea, el Kremlin acusó formalmente a las autoridades de Kiev de cometer acciones criminales dirigidas contra la población civil y exhortó a los organismos internacionales a condenar las operaciones militares ucranianas en suelo ruso. En paralelo, el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania informó que un bombardeo ruso con bombas planeadoras ejecutado el lunes en la ciudad nororiental de Járkov causó la muerte de al menos una persona y dejó a otras doce heridas, manteniendo activos los operativos de rescate en la zona del desastre.








