La cantante estadounidense Britney Spears ingresó voluntariamente a un exclusivo centro de rehabilitación luego de enfrentar problemas legales relacionados con conducir bajo los efectos del alcohol y sustancias. De acuerdo con reportes, la artista permaneció varias semanas en una lujosa clínica ubicada frente a la bahía de Penobscot, donde recibió apoyo para tratar temas de salud mental y abuso de sustancias.
Según información difundida por medios internacionales, Spears se declaró culpable de un delito menor relacionado con conducción temeraria y deberá cumplir libertad condicional, además de asistir a programas de tratamiento y seguimiento psicológico.
Tras abandonar el centro de rehabilitación, la intérprete compartió mensajes en redes sociales donde aseguró encontrarse en un “viaje espiritual” y enfocada en sanar emocionalmente. Fuentes cercanas afirman que la cantante busca recuperar estabilidad personal y fortalecer la relación con sus hijos.








