La emisión de la alerta naranja por parte de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) reconfiguró la preparación operativa de 22 cantones en la provincia de Manabí. La resolución ubica a la provincia como la segunda jurisdicción del país con mayor número de municipios priorizados —detrás de Guayas— debido a la alta recurrencia histórica de aluviones, desbordamientos y deslizamientos. Los modelos climáticos proyectan un 81% de probabilidad de que el fenómeno de El Niño alcance una intensidad elevada entre octubre y diciembre de este año, extendiendo sus efectos hasta los primeros meses de 2027.
En el cantón Montecristi, la administración municipal destinó un presupuesto de 1,63 millones de dólares para la ejecución de su plan de contingencia. Las evaluaciones técnicas identificaron a 22450 personas y 6040 viviendas en riesgo por inundaciones o derrumbes. Estefanía Alarcón, directora de Gestión Ambiental del cabildo, detalló que el 88% del plan corresponde a obras preventivas y de mitigación, enfocadas principalmente en la limpieza y desazolve de 30 quebradas prioritarias —un tramo de 47 kilómetros de red hídrica, de los cuales ya se intervienen los primeros 10—. Asimismo, el municipio habilitó 16 alojamientos temporales con capacidad para 417 familias.
Por su parte, el municipio de Manta pasó a la fase operativa reforzando la coordinación interinstitucional con la Prefectura de Manabí para la limpieza de los cauces de los ríos. Javier Alonso Salcedo, director de Ambiente y Riesgos, indicó que el plan cantonal se encuentra ajustando recomendaciones formuladas por la SNGR. El municipio levantó un catastro de más de 4000 viviendas situadas en polígonos de alta vulnerabilidad a movimientos en masa e inundaciones; durante las próximas semanas, brigadas territoriales notificarán a los pobladores para difundir las rutas de evacuación y ubicar las zonas seguras activadas para la emergencia.








