Las autoridades chinas evacuaron a los habitantes de diversas localidades del Tíbet ante el riesgo inminente de ruptura de un lago formado tras la avalancha que golpeó la frontera entre Nepal y la región autónoma tibetana. De acuerdo con el Ministerio de Recursos Hídricos de China, el embalse natural se originó en la confluencia de dos ríos y acumula unos dos millones de metros cúbicos de agua, con la previsión de sumar tres millones adicionales en los próximos días. La barrera de detritos mide unos 50 metros de altura por tres kilómetros de longitud, y se calcula que el caudal alcanzará su nivel crítico el 1 de septiembre.
Los análisis satelitales del Ministerio de Recursos Naturales determinaron que el desastre se inició por el desprendimiento de una masa de hielo a más de 5.200 metros de altitud en Nepal. El flujo de lodo y escombros descendió a gran velocidad, recorriendo 20 kilómetros en solo siete minutos hasta impactar el distrito nepalí de Rasuwa y el condado tibetano de Gyirong. Equipos especializados mantienen tareas de monitoreo hidrológico y simulaciones para coordinar las labores de emergencia aguas abajo.
Las consecuencias de la riada registran hasta el momento un saldo trágico en ambos lados de la frontera. En Nepal, los reportes oficiales contabilizan 359 personas fallecidas y 445 rescatadas con vida, entre ellas 27 extranjeros. Por su parte, en el territorio tibetano las autoridades informan de tres víctimas mortales y 558 personas sin localizar en Gyirong, incluyendo a 260 ciudadanos extranjeros, mientras continúan los operativos de búsqueda y rescate.








