La gestión de un servicio exequial tras el fallecimiento de un ser querido involucra decisiones inmediatas que van desde la preparación del cuerpo y la velación hasta la elección del destino final. En Guayaquil, la oferta oscila entre la contratación de emergencia y la planificación anticipada a través de la previsión exequial. Instituciones emblemáticas como el Cementerio General de la Junta de Beneficencia ofrecen servicios funerarios que parten desde los $ 990 para atenciones básicas a domicilio, pudiendo alcanzar los $ 2.930 en salas institucionales. Asimismo, los espacios de disposición final se manejan de forma independiente, con bóvedas entre $ 2.900 y $7.000, nichos desde$ 610 y opciones familiares en el Panteón Bosque de la Vida como bosques cenizarios de $ 5.000 por metro cuadrado, permitiendo además el financiamiento a través de cuotas congeladas.
Por su parte, el Cementerio y Funeraria Jardines de Esperanza opera mediante planes de protección familiar y propiedad memorial con esquemas que inician desde los $ 20 mensuales y crédito directo de hasta 60 meses. Esta entidad, que realiza aproximadamente 200 inhumaciones y cremaciones mensuales en el norte de la urbe, actúa también como proveedora externa para jubilados y pensionistas del IESS. En paralelo, el Municipio de Guayaquil administra cinco camposantos —Ángel María Canals, Casuarina, Pascuales, Posorja y Tenguel— que ofrecen servicios de inhumación y exhumación de manera gratuita gestionados desde la Casa Rosada, aunque estos no incluyen féretros, urnas ni salas de velación, por lo que dichos rubros corren por cuenta de los familiares.








