La trayectoria de Xu Jiayin resume el ascenso y la caída de Evergrande: de magnate del ladrillo y hombre más rico de China a condenado a cadena perpetua en el caso del grupo que se convirtió en el símbolo de la crisis inmobiliaria del país. En la imagen distribuida por un tribunal de Shenzhen tras la sentencia, Xu aparece envejecido, con el pelo blanco y flanqueado por dos policías, una estampa distante del retrato de 2017 en el que la revista Hurun lo presentaba como un “supercreador de riqueza”. Fundada en 1996, su empresa creció bajo una fórmula de precios competitivos, preventas y financiamiento abundante que elevó su patrimonio a unos 42500 millones de dólares y lo llevó a cultivar una imagen pública vinculada al fútbol, la filantropía y la política.
Sin embargo, el modelo colapsó cuando Pekín endureció los límites a la deuda de las promotoras y el mercado se estancó, llevando a Evergrande a entrar en impago en 2021 con un pasivo de 330000 millones de dólares. Tras permanecer bajo arresto domiciliario desde 2023, Xu se declaró culpable en abril expresando arrepentimiento antes de recibir su condena por falseamiento de información financiera, emisión fraudulenta de acciones, sobornos y desfalco. La justicia determinó que entre 2016 y 2021 la firma e infló activos y ocultó pasivos de forma continuada, poniendo fin de manera drástica al imperio del magnate chino.








