Un atentado con material explosivo dirigido contra un establecimiento comercial en el suroeste de Guayaquil derivó en una rápida operación policial que culminó con la captura de un adulto y el aislamiento de tres menores de edad. El incidente violento se registró aproximadamente a las diecinueve horas en un negocio ubicado en la intersección de las calles cuarenta y cinco y Augusto González. Tras escuchar la fuerte detonación, moradores de la zona alertaron a los ejes de seguridad, cuyos agentes constataron en el sitio la destrucción de las vitrinas principales del inmueble, descartando de manera preliminar la existencia de ciudadanos heridos o víctimas mortales producto del estallido.
El hilo de la investigación se activó de forma inmediata mediante el monitoreo de las cámaras de videovigilancia de Segura EP, herramientas tecnológicas que permitieron trazar la ruta de escape empleada por los presuntos responsables. Los sospechosos fueron interceptados por las patrullas policiales en el sector de las calles cuarenta y uno y El Oro. Posteriormente, con el respaldo de la Unidad Antiexplosivos, se ejecutaron allanamientos en viviendas conectadas al caso, donde los uniformados incautaron once artefactos explosivos de fabricación industrial tipo pirotecnia, ochenta fundas con presunta marihuana, prendas de vestir vinculadas al delito y una bicicleta utilizada para la movilización.
El coronel René Chancay, jefe del distrito Portete, detalló que los menores retenidos durante los procedimientos tienen catorce, quince y aproximadamente doce años de edad, mismos que fueron puestos bajo el régimen legal de adolescentes en conflicto con la ley. Por su parte, el ciudadano adulto fue trasladado a la Fiscalía de Flagrancia para el inicio de las acciones judiciales correspondientes, mientras los equipos de inteligencia investigan si este grupo opera bajo las directrices y el financiamiento de una organización delictiva dedicada a la extorsión comercial en el puerto principal.








