Cada 6 de mayo se conmemora el Día Internacional sin Dietas, una jornada dedicada a cuestionar la presión social por alcanzar ideales corporales poco realistas y a replantear la relación con la alimentación. Según Karina Pazmiño, nutricionista y docente de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), la fuerte tendencia a buscar resultados rápidos a través de restricciones severas no solo es ineficaz a largo plazo, sino que puede comprometer seriamente el metabolismo. La especialista destaca que la mayoría de quienes pierden peso bajo estos métodos suelen recuperarlo en un periodo de uno a cinco años, fenómeno que genera alteraciones en la composición corporal y aumenta el riesgo cardiometabólico.
Más allá del peso, las dietas restrictivas provocan consecuencias directas como fatiga, pérdida de masa muscular y una relación conflictiva con la comida que puede derivar en ansiedad o episodios de descontrol alimentario. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda priorizar patrones equilibrados y sostenibles en lugar de eliminar grupos alimentarios. Los expertos coinciden en que no existen soluciones mágicas y que cualquier cambio nutricional debe ser guiado por profesionales, basándose en evaluaciones clínicas integrales que consideren el estilo de vida y el contexto individual de cada paciente para garantizar un bienestar integral.








