Ecuador se prepara para firmar el acta de recepción definitiva de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair (CCS) a mediados de abril, poniendo fin a una disputa de casi una década con la constructora china Sinohydro. El traspaso oficial es resultado de un acuerdo conciliatorio alcanzado en la Corte Internacional de Arbitraje, tras la visita del presidente Daniel Noboa a China en 2025. El laudo arbitral establece que Sinohydro pagará a la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) 200 millones de dólares en cuatro cuotas, condicionados a la firma de la recepción y a la implementación de una alianza estratégica para que Powerchina asuma la administración, operación y mantenimiento de la planta.
Además de la compensación directa, el país recibirá otros 200 millones de dólares bajo la modalidad de crédito de proveedor destinados a proyectos de energías renovables, sumando un beneficio total de 400 millones. La ministra de Ambiente y Energía, Inés Manzano, defendió el convenio calificándolo como conveniente para cerrar un capítulo de controversias técnicas y legales. Actualmente, Celec realiza un inventario detallado de las instalaciones para proceder con la rúbrica, mientras se coordina la entrega de garantías contractuales relacionadas con el buen funcionamiento de los distribuidores y el cumplimiento ambiental.
Pese al optimismo gubernamental, la recepción de la mayor hidroeléctrica del país, con capacidad de 1500 megavatios, genera críticas en sectores como la Comisión Nacional Anticorrupción. Los cuestionamientos se centran en las más de 17000 fisuras detectadas en los distribuidores de presión y en el historial de irregularidades judiciales del denominado caso Sinohydro. No obstante, el Gobierno sostiene que permitir que la matriz de la constructora gestione las fallas y mantenga la operatividad es la solución más viable para garantizar el suministro energético nacional y resolver el litigio que mantenía paralizada la entrega formal de la obra.








