La primera jornada del toque de queda en Ecuador, iniciada la noche del 3 de mayo, resultó en la aprehensión de al menos 40 personas en las provincias de Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo y Sucumbíos. En Quito, el despliegue militar y policial bajo la Zona 9 reportó 20 detenciones, incluyendo a un conductor bajo efectos del alcohol. Por su parte, en El Oro, tras un fin de semana con 20 asesinatos, los controles en Machala dejaron cinco detenidos adicionales. En Guayaquil, las acciones se concentraron en el sector de Nueva Prosperina con allanamientos y vigilancia aérea para frenar delitos como extorsión y secuestro.
El decreto ejecutivo firmado por el presidente Daniel Noboa responde a informes de inteligencia que identifican la madrugada como el periodo crítico de operaciones para estructuras criminales. Según las autoridades, el objetivo de la restricción es despejar las vías públicas para facilitar las operaciones tácticas de seguridad y prevenir que la población civil quede expuesta a enfrentamientos armados. Los reportes del ECU-911 confirmaron un patrón de violencia concentrado en horas de oscuridad, lo que motivó la implementación de esta medida de movilidad en los territorios con mayor incidencia delictiva del país.








