Las fuerzas armadas de Estados Unidos e Irán protagonizaron un violento intercambio de agresiones en el estrecho de Ormuz, poniendo en riesgo el alto al fuego que cumpliría un mes de vigencia este viernes. El presidente Donald Trump informó que tres destructores estadounidenses —USS Truxtun, USS Rafael Peralta y USS Mason— fueron atacados con misiles y drones mientras atravesaban la vía marítima internacional, aunque aseguró que las embarcaciones resultaron ilesas tras derribar los proyectiles. En respuesta, el Comando Central estadounidense ejecutó bombardeos contra centros de mando e instalaciones militares en territorio iraní, acciones que Trump calificó como un “golpecito de amor” para presionar a Teherán a firmar un acuerdo de paz definitivo.
Por su parte, el Ejército de Irán denunció que la agresión fue iniciada por las fuerzas norteamericanas contra un petrolero iraní y zonas civiles en la costa de Bandar Jamir y la isla de Qeshm. Teherán acusó a Washington de violar la tregua en cooperación con países de la región, respondiendo con andanadas contra los buques militares enemigos. Pese a la escalada de violencia y las amenazas de Trump de emplear “mayor fuerza” si no se concreta un pacto pronto, el mandatario estadounidense sostuvo que el diálogo sigue en pie y que el bloqueo naval sobre la república islámica se mantendrá firme como medida de presión diplomática.








