A tres días del sismo de magnitud 7,4, las autoridades en el departamento del Chocó dieron por finalizada la fase de búsqueda y rescate con un saldo confirmado de 13 personas fallecidas —nueve de ellas en Quibdó— para volcar la atención hacia los miles de damnificados. Durante un Puesto de Mando Unificado, el vicepresidente José Manuel Restrepo y el ministro del Interior, Rodrigo Lara Restrepo, priorizaron el envío de albergues, tanques de agua, insumos médicos y combustible para operar plantas eléctricas, además de desplegar equipos técnicos que evalúen los daños estructurales en escuelas, viviendas y estaciones policiales.
La atención de la emergencia tropieza con profundas carencias estructurales previas: Chocó registró una pobreza monetaria del 65,3 % en 2025, mientras que Quibdó encabeza los indicadores nacionales con un 61,7 % de pobreza y un 32,5 % en condición extrema. La Defensoría del Pueblo advirtió la urgencia de consolidar un censo oficial para distribuir los insumos, mientras que el Hospital San Francisco de Asís opera al 160 % de su capacidad en medio de fallas en el fluido eléctrico. El alcalde Rafael Bolaños admitió que el desastre rebasó la capacidad institucional local, que intenta gestionar a familias afectadas en más de 150 barrios e improvisa albergues en complejos deportivos para cobijar a quienes perdieron su hogar.








