El Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) decidió elevar el estado de vigilancia en el país de inactivo a fase de observación ante el persistente calentamiento anómalo de las aguas en el Pacífico. Carlos Perugachi, director de Oceanografía y Meteorología Marina del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), explicó que los últimos monitoreos técnicos confirman temperaturas superiores a lo normal que bordean de manera general los 2 grados centígrados en la superficie del mar frente a las costas ecuatorianas, extendiéndose también a profundidades de entre 80 y 100 metros debido a procesos oceánicos que reciben energía desde el Pacífico Central.
A pesar de la rápida transición desde condiciones frías y neutrales hacia el escenario cálido actual, los expertos aclararon que los indicadores todavía no permiten declarar oficialmente la presencia consolidada de El Niño, sino que marcan sus etapas iniciales de desarrollo. Para una confirmación oficial, la comunidad científica internacional exige que las anomalías térmicas en la región Niño 3.4 se mantengan por encima de los 0,5 grados centígrados durante varios trimestres consecutivos, una condición que en el escenario local ecuatoriano completaría su primer periodo de evaluación en julio de este año.
De acuerdo con los modelos climáticos institucionales, existe una alta probabilidad de que el fenómeno alcance una categorización entre moderada y fuerte hacia su etapa de mayor madurez, prevista a partir de diciembre de 2026. No obstante, los especialistas enfatizaron que la intensidad del calentamiento oceánico no determina directamente la magnitud de los impactos en el territorio continental, ya que la respuesta de la atmósfera será la clave definitiva. Además, recordaron que los efectos no se limitarán a un incremento de lluvias en el litoral, puesto que regiones como la Amazonía y la cordillera históricamente experimentan sequías y déficits hídricos durante estos episodios.








