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El fenómeno de El Niño acorta la temporada de avistamiento de ballenas en Puerto López

El calentamiento de las aguas marinas alteró las rutas de migración de los cetáceos y desplazó el tradicional clima frío por días soleados, beneficiando únicamente al turismo de playa.

Escrito por Abel Cano

octubre 2, 2026 | 08:11 ECT

Las alteraciones climáticas derivadas del fenómeno de El Niño impactaron la dinámica ambiental y turística de Puerto López, en el sur de Manabí. Durante los últimos meses, el incremento en la temperatura del océano provocó que la temporada de avistamiento de ballenas jorobadas comenzara más tarde y concluyera de manera anticipada, concentrando la actividad solo entre julio y agosto. Según Ángel Pincay, director de Turismo del municipio local, el cantón recibió entre 32 000 y 33 000 visitantes durante este periodo, cifra que se ubicó por debajo de la meta proyectada de 40 000 personas y alejada de los 53 000 turistas registrados en 2019. A esta disminución de afluencia se sumó el alza en los costos del combustible, lo que incrementó el valor de los recorridos en lancha y perjudicó los ingresos de los operadores marítimos.

En el ámbito meteorológico, la habitual temporada de garúa y bajas temperaturas que suele extenderse de mayo a noviembre no se presentó este año, dando paso a jornadas calurosas que modificaron el comportamiento del turismo recreativo. Representantes del sector hotelero indicaron que, si bien la ocupación alcanzó niveles cercanos al 80 % durante las semanas de mayor demanda, el perfil de los visitantes cambió: la presencia de observadores de cetáceos cayó en septiembre, pero los fines de semana soleados atrajeron a familias locales hacia los balnearios. Sin embargo, la demanda en días laborables continuó afectada por factores externos como la situación de seguridad, los costos de transporte y el inicio del año lectivo en la Sierra.

Desde la perspectiva científica, los informes del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) confirmaron anomalías térmicas de hasta 3,8 °C en las aguas frente a la costa ecuatoriana, alcanzando temperaturas de entre 25 y 28 °C. Esta alteración redujo la presencia de nutrientes en la superficie marina y afectó la cadena alimentaria del ecosistema. De acuerdo con organismos especializados como la NOAA, estos cambios drásticos en la temperatura y las corrientes modifican los indicadores ambientales que guían los patrones de navegación de las ballenas jorobadas, explicando su menor tiempo de permanencia en las costas del país.

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