Ningún ser humano vivo ha presenciado un evento de El Niño de la magnitud que se anticipa para este año, advirtió el meteorólogo estadounidense Noah Bergren, de la cadena Fox35. De acuerdo con el especialista, las proyecciones informáticas estiman que el fenómeno alcanzará un pico de anomalía de temperatura de aproximadamente +4,0 °C en el Índice Oceánico de El Niño (ONI) entre noviembre y diciembre. Esta cifra superaría ampliamente los registros históricos más severos reportados en el planeta:
- 1877: +2,8 °C ONI (evento que contribuyó a una hambruna global).
- 2015-2016: +2,6 °C ONI.
- 1997-1998: +2,4 °C ONI.
- 1982-1983: +2,3 °C ONI.
A diferencia de otros periodos, el calentamiento actual en el Pacífico ecuatorial no solo se manifiesta en la superficie del agua, sino que se encuentra arraigado en niveles profundos de la masa oceánica. Esta condición, combinada con las emisiones globales de carbono acumuladas desde la era preindustrial, prevé un impacto climático global de gran escala que podría extender sus efectos térmicos e hidrológicos hasta 2027.
Entre las repercusiones previstas, se anticipa una hiperactividad en la formación de huracanes en el océano Pacífico, precipitaciones extremas en Europa y uno de los inviernos más lluviosos en la historia del sur de Estados Unidos y Florida. En esta última región, el patrón meteorológico incrementará el riesgo de severos brotes de tornados, similares a los ocurridos en las temporadas invernales de 1983, 1998 y 2016.








