El severo incendio forestal que afectó la zona cercana a Burdeos, en el suroeste de Francia, dejó al descubierto la presencia de obuses y proyectiles de la Segunda Guerra Mundial en la localidad de Le Porge. Ante la gravedad de la situación, equipos especializados de desminado iniciaron labores prioritarias para limpiar la zona calcinada y garantizar un retorno seguro a los residentes desplazados. Le Porge se consolida como el municipio más golpeado por la destrucción de infraestructura residencial en el departamento de Gironda, contabilizando más de 180 viviendas reducidas a cenizas tras el paso de las llamas.
En medio de los terrenos devastados, los expertos hallaron múltiples proyectiles de unos 30 centímetros de largo, con avanzados signos de oxidación y parcialmente enterrados. La localización de estos explosivos ha llevado a las autoridades a determinar que varias detonaciones escuchadas durante el incendio —atribuidas inicialmente a la explosión de tanques de gas doméstico— habrían sido originadas por la reactivación térmica de estas antiguas municiones. Hasta el momento, los especialistas han logrado retirar 75 artefactos en la superficie, entre los que se identifican morteros de origen francés y alemán, así como proyectiles antitanque con carga activa, advirtiendo que aún podrían existir más artefactos bajo tierra.
Debido al alto riesgo operacional, dos sectores residenciales se mantienen cerrados con señalización de peligro mortal mientras avanzan los trabajos de barrido. Todas las piezas recuperadas serán trasladadas a un recinto militar para su neutralización y destrucción controlada. Esta emergencia se enmarca en la peor ola de incendios registrada en la región desde 1949, la cual devoró más de 40000 hectáreas en unos diez días, aunque logró contenerse antes de impactar las emblemáticas zonas vitivinícolas de Médoc y Graves.








