El Kremlin calificó este lunes de “bárbaros” los recientes ataques perpetrados por drones ucranianos contra objetivos estratégicos en la península de Crimea, acciones que obligaron a suspender la venta de combustible al público y provocaron serios problemas en el fluido eléctrico. El portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, afirmó que se trabaja intensamente para minimizar las consecuencias del bombardeo masivo, el cual dejó un saldo de cuatro personas muertas y 28 heridas en la península de Kerch, además de forzar la restricción del suministro de gasolina exclusivamente para los servicios básicos y de seguridad.
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó la ofensiva y detalló que los objetivos alcanzados incluyeron el puerto, una refinería, una terminal petrolera en la región rusa de Krasnodar y varios sistemas de defensa antiaérea rusos. Las operaciones también obligaron a paralizar temporalmente el tránsito por el puente de Crimea y el transporte marítimo en el estrecho de Kerch, complicando el acceso terrestre a la península en una temporada en la que las autoridades locales proyectaban recibir millones de turistas.








